Para los fotógrafos de naturaleza no descubro nada desde luego, mas bien al contrario, porque esta playa constituye en sí misma un punto de los mas buscados y disfrutado por ellos (nosotros).
La primera vez que visité esta increíble isla fue en el año 2004, desde entonces no había tenido oportunidad de regresar, algo que desde el primer día me había prometido hacer.
Como todos, me quedé desolado tras la erupción del volcán en el año 2011, las primeras previsiones eran muy fatalistas en cuanto al tiempo que tardaría el mar en recuperar esta reserva marina, se llegó por entonces a hablar de 25 años!!
Como inicio del viaje habíamos disfrutado de 2 días en Oporto que resultaron una delicia, pero nuestra intención de inicio era recorrer este trozo de litoral portugués desde hacía tiempo, así que cogimos dirección sur y en ruta.
Ya expliqué, como pude porque no era sencillo, las sensaciones tan bestiales que se tienen al bucear con tiburones tigres, pero por si todo esto fuese poco, es que Tiger Beach es mucho mas que tiburones tigres, lo intentaré demostrar con esta entrada.
Habían pasado ya unos años desde mi ultima visita a Cabo de Gata, algo que había que remediar sin mas dilación, esta vez y aprovechando la camper, Las Negras fue el lugar elegido como campo base, a partir de ahí volver a visitar tantos y tantos rincones como esta zona nos ofrece.
Son muchas las despedidas de año que hago fuera de casa, y por lo general, siempre es un lugar aislado el elegido, esta vez, con cambio de década incluido no podía ser menos.
Una posboda es una sesión muy especial. Para empezar podemos elegir el lugar donde te gustaría tener fotos como el día de la boda y ahora sin prisas, pudiendo hacer lo que quieras con el vestido, el único límite lo pone tu imaginación.
Mira esta preciosa sesión que tuvo lugar en las espectaculares playas de Calblanque en Murcia.
La última etapa del viaje sería ya en el Cap de Creus, una zona espectacular por muchos motivos. Habíamos establecido el campo base en el Port de la Selva, pero desde allí es muy sencillo realizar diferentes visitas, entre ellas no iban a faltar ni el propio cabo ni por supuesto la bellísima ciudad de Cadaqués.
Llegó el momento de dejar atrás esta región que durante unos días se había convertido en nuestra casa y qué tan buenos momentos nos hizo pasar.
El último apartado del viaje, una vez consumida la primera en Pirineos y la segunda en la región del Midi, iba a ser el Cap de Creus, estableciendo una especia de campamento base en El Port de la Selva, pero antes por el camino una última parada en otra bonita ciudad, una especia de Venecia a la francesa, Castres.
Resulta que tras un largo viaje recorriendo los Dolomitas y visitando a Venecia, fuimos a parar a Donosti, ya de regreso, para pasar unos últimos días por la zona y poner guinda a unos días estupendos.
Por ese entonces y aunque pueda parecer raro, debía ser yo el único que no había visto la famosa película Ocho apellidos vascos, y por añadidura, no tenía ni idea de que había sido rodada en Zumaia.
No lo digo por tener que elegir, ya que para cada cosa hay una posición mejor que la otra, y ahí lo dejamos.
Pero es cierto que a la hora de escoger el encuadre para un paisaje, yo por lo menos, he pasado por diferentes etapas.
Hubo un momento en que la mayoría de mis paisajes llevaban siempre un encuadre vertical, quizás porque quería transmitir mas fuerza, dinamismo, en comparación con el equilibrio que se suele buscar mas con un encuadre horizontal.
Definitivamente el viaje llegaba a su fin, y para ese momento, la localidad de Combarro fue la elegida.
Es un pequeño y precioso pueblecito que ha sabido reconvertir muchos de los hórreos frente al mar en pequeños y encantadoras restaurantes, el plan entonces estaba claro, una deliciosa comida en Combarro pondría fin al recorrido y después directos a casa.
Recuerdo que la primera vez que visité Galicia fue a las Rías Bajas y concretamente por la zona de la isla de La Toja.
De esto hacía ya muchos años, era yo bien pequeño, en las sucesivas veces que me acerque por esta tierra nunca repetí visita, esta vez sin embargo lo tenía decidido, después de un recorrido tan amplio por las costas gallegas no iba a dejar pasar otra oportunidad, así que fui a encontrarme con recuerdos de la niñez.
Tras dejar atrás el santuario de Muxia, el siguiente punto en la lista de lugares a visitar volvía a ser un cabo con su correspondiente faro, esta vez sería el cabo de Touriñan.
La tarde todavía tenía cosas que ofrecer, así que después de comer dirigimos nuestros pasos hacia Laxe para visitar su ría y un pequeño cementerio de lo mas curioso, además de muy antiguo.