Comenzaba el cuarto día desde que salimos de Madrid y por primera vez nos despertábamos en los Dolomitas, se podía decir que comenzaba la parte mas densa y que recorreríamos con mas calma.
Al principio durante la plantificación, había apostado por hacer lo que se conoce como el anillo de Oro, que junta los preciosos pueblos (conocidos entre otras cosas por sus increíbles mercados navideños) Bolzano, Bressanone, Vipiteno y Merano.
Pero un buen día descubrí por azar un preciosa imagen de una pequeña iglesia en plenos Alpes italianos. La estampa me cautivó y no paré hasta localizar donde era.