
El sábado fue un día muy bonito, en el cielo se dibujaban claros y nubes que dibujaban sobre las montañas caprichosas formas, por donde quiera que un rayo de sol se colaba, iluminaba las cumbres nevadas de Siete picos, Navacerrada y la Maliciosa.
Por la noche todo apuntaba que volvería a nevar, pero ya era entrada la noche y la nieve no hacia acto de presencia, así que me acosté pensando en que probablemente ya no fuese a nevar.
Por la noche todo apuntaba que volvería a nevar, pero ya era entrada la noche y la nieve no hacia acto de presencia, así que me acosté pensando en que probablemente ya no fuese a nevar.


En un día como hoy, una mañana de domingo mas, en la soledad del monte es muy fácil encontrase y sentirse a gusto con uno mismo, os lo recomiendo.
Por último, también quise llevarme de recuerdo una panorámica del precioso reflejo que se producía en la orilla contraria.

Toda la paz que haya conseguido transmitir con esta imágenes, se la quiero hoy enviar a mi amiga Gloria.
Bss.
Bss.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarDEFINITIVAMENTE, JAMÁS DEJARÁS DE SORPRENDERME CON TU ARTE.
ResponderEliminarERES UNICO !!
UN BESO FUERTE.
PILAR
A veces es difícil de encontrar esa paz, pero estoy convencida de que si te rodeas de la gente a la que quieres y que te quiere terminas encontrándola,seguro. Por eso tengo amigos como tú. Gracias por compartir ese momento conmigo.
ResponderEliminar¡Qué genial la sensación de pisar la nieve virgen recién caída! y que suerte el tener un paisaje como ese al ladito de casa.
ResponderEliminarMe gustan mucho, si tranmiten calma y paz.
Besos
Las fotos son de una delicadeza envidiable, propia de alguien muy especial.
ResponderEliminarQué bonitas todas, tiene que ser una gozada ver el mundo como tu lo ves.
ResponderEliminar