Era la cuarta vez que viajaba al Mar Rojo para realizar un safari submarino, y sin embargo la misma sensación acudía a mi, mezcla de nervios e ilusión por lo que iba a contemplar en los próximos días.
Esta vez me acompañaban en la aventura una serie de amigos, a todos nos unía el Club de Buceo Naranjito de Cabo de Palos, donde habitualmente buceo en España.






